Alerta en EE.UU. que debería hacernos pensar ahora mismo. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) emitió un boletín que pone en jaque la seguridad de infraestructuras críticas: cámaras de seguridad conectadas a Internet, fabricadas en China y sin cifrado, podrían estar siendo utilizadas para espiar o incluso interrumpir sistemas estratégicos.
El problema es grave y concreto: muchas de estas cámaras se comunican directamente con sus fabricantes en China. Eso las convierte en puntos de acceso ideales para actores maliciosos que buscan infiltrarse en redes del sector químico, energético o de transporte. Se estima que decenas de miles de estos dispositivos están operando en EE.UU.
El boletín del DHS destaca que desde al menos 2020, operativos cibernéticos chinos han explotado estas vulnerabilidades para acceder a redes internas, extraer datos confidenciales o desactivar sistemas de seguridad. Incluso se ha detectado la capacidad de suprimir alarmas o generar falsas alertas.
En marzo de 2024, se identificó una empresa de petróleo y gas en EE.UU. donde cámaras chinas estaban enviando datos a servidores en China, posiblemente vinculados con actores estatales. A pesar de que la FCC prohibió la importación de estas cámaras en 2022, muchas siguen entrando al país mediante “white labeling”, es decir, vendiéndose bajo marcas distintas.
El boletín sugiere una solución clara: desarrollar herramientas para identificar cámaras de origen chino, incluso si están bajo marcas diferentes, podría ayudar a reforzar la prohibición y reducir la exposición al riesgo.
Fuente: Infobae — Leer original