La adaptación del APPCC ya no puede esperar: tras el fin del plazo legal, muchas empresas —sobre todo pymes, hostelería y distribución— están rediseñando sus sistemas para incluir el control del desperdicio y excedentes.
Consultoras como Grupo Sapientiam han detectado un aumento notable de clientes que creían que bastaba con un simple anexo. La realidad: hay que revisar los manuales desde cero, redefinir puntos críticos y documentar trazabilidad real.
En muchos casos, la documentación no refleja la operativa real. Por eso, los técnicos están visitando cocinas, almacenes y centros de producción para verificar que los registros coincidan con lo que ocurre.
La formación es clave: Sapientiam ofrece cursos online para enseñar a registrar mermas, donaciones y pérdidas evitables, y asegurar que el APPCC deje de ser un documento de archivo y se convierta en una herramienta viva.
Más allá de evitar sanciones e inspecciones, esta adaptación ofrece una oportunidad: medir el desperdicio permite detectar ineficiencias, optimizar recursos y reducir costes.
El cambio ya está aquí: actualizar el APPCC para incluir el control del desperdicio no es solo una obligación, es una mejora operativa.
Fuente: Europa Press — Leer original